Cuatro tipos de proyecto, cuatro maneras de construir
- Web estática — corporativa, catálogo, landing. El servidor entrega páginas ya hechas en lugar de fabricarlas en cada visita: carga rápido y no hay nada que se degrade solo. HTML, CSS y JavaScript con un generador propio, en alojamiento estático distribuido, sin servidor que administrar. Es como está hecha esta misma web. Para contenido que cambia unas cuantas veces al año.
- Web con gestor de contenidos — blog, noticias, un equipo que publica cada semana. WordPress u otro gestor: el que ya uses, o uno ligero. Necesita un alojamiento con servidor y base de datos, y actualizaciones y copias de seguridad periódicas.
- Tienda en línea — catálogo con inventario, pagos y envíos. Una plataforma de comercio (Shopify, WooCommerce, PrestaShop…): eso no se monta a mano. Nosotros nos ocupamos del diseño, de las fichas de producto y de que la IA entienda qué vendes.
- Aplicación web a medida — usuarios, datos en tiempo real, pagos, paneles. Un framework moderno, base de datos y servicios en la nube. Es el caso de ClubScore, nuestra plataforma de torneos y marcadores en directo para clubes deportivos. Es otro tipo de encargo: se presupuesta aparte y tiene su propio mantenimiento.
Cómo elegimos
Antes de hablar de tecnología, cuatro preguntas: quién va a actualizar el contenido y cada cuánto, qué tiene que hacer la web (informar, vender, gestionar), en cuántos idiomas, y qué tienes ya funcionando. La respuesta decide el tipo de proyecto, y el tipo decide el alojamiento y el mantenimiento.
La regla es no montar más maquinaria de la que hace falta: un gestor de contenidos para una web que cambia cuatro veces al año es peso que se paga en cada visita, y una web estática para una tienda con mil referencias es quedarse corto. Si lo que necesitas no es lo que mejor hacemos, te lo diremos antes de empezar.
Lo que tienen todas: IA View
Sea cual sea el tipo, la entregamos preparada para que la IA la vea, la entienda y la pueda recomendar:
- El contenido está en el código, no escondido detrás de un botón: se lee sin ejecutar JavaScript.
- Cada idioma, en su propia dirección y con sus enlaces hreflang.
- Los datos de tu negocio en el formato que entienden las máquinas: quién eres, qué ofreces y dónde.
- Un
robots.txtque deja entrar a los asistentes que citan, y unllms.txtque resume la web. - Rápida, y accesible en lo básico: textos alternativos, contraste, títulos en orden.
Antes de entregarla, la pasamos por nuestro escáner y nuestra auditoría. Lo que se ve desde fuera, lo comprobamos desde fuera.
Un idioma, una dirección
Traducir el texto no basta. Si las versiones en otros idiomas solo aparecen al pulsar un botón, los buscadores y los motores de IA no las ven nunca: no hacen clic. Es el error más común y el más caro, porque el trabajo de traducción ya está pagado y no lo lee nadie.
Cada idioma tiene su propia dirección, se sirve ya traducido en el código, y los enlaces hreflang le dicen a cada buscador cuál servir a quién. Es lo que convierte una traducción en tráfico.
Dónde la mano todavía marca la diferencia
Hay trabajo que ninguna herramienta hace por ti. El catálogo, la composición, el criterio tipográfico: ahí el oficio sigue decidiendo, y el diseño sigue pasando por el entorno Adobe.
Usamos herramientas de IA para producir: han bajado mucho el tiempo, y eso lo notas en el plazo y en el precio. Lo que no han bajado es el criterio necesario para saber qué merece publicarse, y eso lo decide una persona.
El mantenimiento depende del tipo
En una web estática no hay un sistema que parchear: lo que hay que vigilar está en el perímetro. El dominio y su certificado, que caducan. El formulario de contacto, que puede dejar de enviar en silencio. Quién sigue teniendo acceso meses después.
En una web con gestor o una tienda, además, las actualizaciones del gestor y de sus extensiones, y las copias de seguridad.
En una aplicación a medida, soporte y evolución con su propio acuerdo.
En todas, que te sigan encontrando. Comprobamos con los identificadores reales de cada motor que ChatGPT, Gemini, Claude, Perplexity y los demás pueden leerte. Esto cambia sin que nadie toque nada: los proveedores de alojamiento cambian sus reglas sin avisar —Cloudflare, por ejemplo, bloquea por defecto a los rastreadores de IA en muchas webs—. Lo revisa una herramienta nuestra y lo lee una persona: cada mes la revisión, cada trimestre el informe.

